jueves, febrero 02, 2006

finaliza mi "adios a la empresa" (parte II)

Uno de mis problemas es que tengo 2 jefes. Uno es mi jefe directo, accesible, dialogante, hasta un amigo; pero no toma decisiones. El que toma las decisiones es su hermano mayor, directo, resuelto y sensato; pero difícil de pillar.

Quería hablar con ambos, pero eso es difíc... imposible. Así que se lo planteé a mi jefe directo:

“¿Qué futuro tengo aquí? Llevo más o menos 1 año desmotivado porque no entiendo mis objetivos, no sé qué pinto...”

Para mi sorpresa mi jefe se lo esperaba. Dice que él lleva un año buscándome un sitio. Y que tras la reestructuración (que está ocurriendo justo ahora) yo debería quedar con unas funciones definidas justo debajo de los 4 hermanos. Eso me gustó, pero entonces pasé a la segunda parte.

“Tengo una oferta que me gusta, con las responsabilidades que estoy buscando y con una mejora salarial. Y tengo que responder enseguida. De modo que lo que quiero es que me digáis qué puesto me ofrecéis y con que condiciones –lógicamente quiero tener unas responsabilidades mayores, pero quiero cobrar por ello de modo acorde”.

Tampoco alteró esto a mi jefe. Me dijo que lo entendía, que hablaría con su hermano y que intentaría responderme lo antes posible.

Pues a esperar. Y la verdad es que fueron unos días difíciles, porque no me concentraba; ni quería avanzar trabajo sin saber qué sería de mi.

Me sorprendió que mi jefe no me preguntara en ese momento, ni después, cuánto dinero me ofrecieron. Pero esperé pacientemente.
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Finalmente me pude reunir con mis 2 jefes. El jefe-jefe (el mero mero como dicen en Guatemala) me explicó cuál era su idea de la organización, cómo debía evolucionar (estructurarse), y cómo/dónde me veía a mi. En la casa cuentan conmigo, me consideran de confianza y, además, consideran que estoy preparado para diferentes responsabilidades (lo que me gustó porque venía a decir que más allá de conocimientos técnicos tengo habilidades de otro tipo –organizativas supongo- que valoran más).

Y me ofreció una responsabilidad extraña que él llamó Recursos Humanos. "¿Qué? ¿ Recursos Humanos?". Parece ser que hay que organizar los Recursos Humanos de la empresa, más o menos porque cada uno hace lo que quiere, y además no se planifica (nos come el día a día). Además me ofreció gestionar la imagen corporativa y el marketing, algo que no está muy claro lo que es pero que sí había pedido yo (de alguna manera).

La verdad es que la reunión no iba como yo esperaba. Yo lo que quería era que me dijeran qué iba a hacer (concretando) y cuánto me pagarían. Y cuándo (porque imaginaba que esto no podría empezar al día siguiente). Con eso podría tomar una decisión.

Pero hasta ese momento sólo tenía una charla (y lo raro es que el “consultor bla-bla-bla” soy yo), una oferta para una responsabilidad que no entendía, ni era la que yo buscaba, y nada de nada sobre dinero. Algo iba mal.

De modo que ya que ellos no lo decían lo haría yo. “¿Sabes que tengo una oferta de trabajo?” ¡Pues no lo sabía!

Pero ¿así es como le prepara la reunión mi jefe a su hermano? Yo creo que era un dato importante para habérselo comentado. La verdad es que en ese momento fue él quien quedo un poco descolocado en la reunión.

De modo que me tocaba a mi hablar. “Quiero saber exactamente qué voy a hacer”. Y les dije qué quería. La respuesta fue que podían esbozarlo, pero que no podían comprometerse porque no tenían definida la estructura (y es lógico, porque es un proceso delicado que no tienen por qué precipitar en una noche solo por mí –no soy tan importante). “Bueno, ¿cuándo lo sabréis?”. En el plazo de un mes (menos de lo que esperaba). Y pensaban que habíamos acabado.

Una pregunta más, es que yo necesito saber cuánto me vais a pagar. Es para tomar una decisión”. De nuevo me dijeron que no podían ofrecerme una cantidad sin saber qué puesto ocuparía. Lógico también. “Pero yo necesito saberlo para tomar mi decisión”. Acordamos que me harían una oferta al día siguiente.

Y volví a casa, a hablar con mi coach con una sensación extraña. No tenía lo que había ido a buscar: datos concretos para tomar mi decisión. Además me habían desconcertado con unas responsabilidades que no esperaba (RH). Por otro lado pintaba bien el nuevo enfoque de la Dirección, me habían transmitido una gran confianza, y hasta me había gustado cómo reaccionaron a mis exigencias (complicadas).

Mi decisión os sorprenderá (y alguno pensara que soy un retrasado).

1 Comments:

Blogger Daniel Bravo said...

Después de leer todo el post, me has dejado en ascuas.
¿Cual es esa "sorprendente" decisión? y sobre todo, en qué te has basado para tomarla?

Suerte, claro!

febrero 02, 2006 8:28 p. m.  

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