jueves, febrero 02, 2006

finaliza mi "adios a la empresa" (parte I)

Pues parece que mi adiós a la empresa se acerca a su final. Y creo que no voy a cumplir las expectativas, porque veo que voy a seguir siendo asalariado.

El otro día me llamó un antiguo compañero, un amigo de mis tiempos de consultor. Me adelantó una oferta de trabajo y esa misma tarde cerramos todos los detalles con una caña (por cierto ya sabía que existía esta posibilidad, no era completamente repentino, aunque la verdad es que le había asignado una baja probabilidad de salir).

Este amigo ha entrado en una consultora de tecnologías recientemente creada (creo que hace unos 4 años) pero con un tamaño considerable (en torno a los 800 empleados y a los 40 millones de euros de facturación). Esta consultora quiere ampliar su cartera de productos y ha pedido a mi amigo que desarrolle una línea relacionada con el management, los modelos de excelencia, calidad, cuadro de mando, organización, etc.

La verdad es que mi amigo está muy ilusionado con el proyecto y tiene la capacidad de transmitir (contagiar) esta ilusión. Básicamente me ha propuesto crear/organizar el “invento” junto a él. Yo entraría en este área/división/departamento/lo-que-sea en 2ª o 3ª posición. Empezaría con actividades comerciales y de producción, pero pasaría a la gestión de equipos en cuanto... hubiera equipos que gestionar.

¡Volver a producción! Durante nuestra charla me recordó lo que él mismo me dijo cuando me fui de la consultora “vas a ser un staff, ya no estarás en el “core bussiness”, lo vas a echar de menos”.

El caso es que la oferta estaba hecha. No había muchos más detalles, ni hacían falta. Bueno salvo el pequeño detalle del salario, que incrementaría el mío actual en un 50%.

Pues fijaos que me marché a casa preocupado. Porque es duro tener que elegir. Sería fácil si quisiera irme, si sintiera que aquí me tratan mal, que no se me aprecia, si estuviera quemado... Además sentía cierto “vértigo” respecto a mi nueva opción. ¿Volver a consultoría? ¿Pero justo ahora, que va a haber cambios aquí? ¿Con mi trabajo actual tengo un horario difícil, pero volver a viajar? ¿Tendré tiempo para ver a mi hija? ¿Cómo será la nueva empresa? ¿Funcionará el proyecto? ¿Funcionaré yo? ¿O me habré oxidado?

Esa noche hablé mucho con mi coach (o mentor, no estoy seguro de la diferencia) que es mi mujer. Al final lo único que quería era olvidarme y despejarme un poco.

Pero soy demasiado cabezón para eso. Y muy directo. De modo que esa misma noche tomé una decisión: si me igualaban en salario y funciones me quedaría donde estoy ahora (lo que conozco); si no me arriesgaría y cambiaría que, al fin y al cabo, si sale mal siempre hay tiempo para buscar otra cosa; y un 50% más de ingresos me hacía tilín...

De modo que decidí plantear las cosas a mis jefes y obligarles a que se mojaran.

3 Comments:

Blogger David Monreal said...

Enhorabuena... y suerte!

Me has dado una idea para un post.


D.

febrero 02, 2006 3:16 p. m.  
Blogger Daniel Bravo said...

Bueno, bueno, me alegra que acabes con esto por cuanto eso significa que vas a hacer un cambio importante en tu vida, y eso siempre es positivo, ya sea por que vaya bien o por que aprendas cosas de ti mismo.

Tu artículo me ha hecho recordar un asunto que leí hace poco en relación a la felicidad de las personas. Por lo visto, estudios de científicos sesudos concluian que cuando al ser humano se le da la opción de elegir, en general , generaban una cierta insatisfacción o pequeña frustación, que cuando no podían elegir, no aparecía. Total, que es pelín más feliz el que no tiene la capacidad de elección. Bueno, esto tiene ciertos matices, pero la conclusión que saco es que sea cual sea lo que eligas, hay que disfrutar con eso.

un abrazo y suerte!!

febrero 02, 2006 6:19 p. m.  
Blogger por.libre said...

Gracias. El estudio que comentas lo veo... lógico, porque una decisión, aunque sea entre dos cosas buenas (difícil fallar) genera tensión.

Sigo con la "historia".

febrero 02, 2006 7:12 p. m.  

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