jueves, enero 12, 2006

enero complicado

Empiezo a sentir desánimo en el trabajo. Es una sensación que ya conozco, y que es muy peligrosa. La falta de objetivos, una carga de trabajo pequeña, cierta insatisfacción con lo que hago... son factores que hacen que me cueste trabajar. Y trabajo menos.

Es contradictorio, pero cuanto menos trabajo, más me cuesta hacerlo; las tareas, por pequeñas que sean, apetecen poco, de modo que las dejo a un lado y se van retrasando. De hecho lo noto mucho cuando aparece una tarea compleja, estimulante. Entonces me pongo a currar como un loco y cuando llega la hora de marcharme veo que el tiempo ha pasado volando. Pero el resto del tiempo dedico demasiadas horas a leer blogs, escribir (cuando entro en esta espiral ni siquiera me siento con ganas de escribir), etc.

Pero una cosa es cierta. Por lo menos soy consciente; me doy cuenta de lo que ocurre y puedo intentar remediarlo. ¿Qué pasa este enero?:
  • Lo primero es que en mi empresa es posible que se mueva algo. Como os dije (creo) el presidente y fundador de la empresa murió en diciembre. Hasta ahora no se han percibido cambios, pero es previsible que los haya porque quedan cuatro herederos (propiedad) y hay cuatro criterios sobre cómo organizar la casa (dirección).

    Además tengo dos jefes que parece que cuentan conmigo, pero no sé para qué. De modo que me doy este mes de plazo para hablar con ambos. De todo, pero principalmente para saber si tienen planes para mí y para transmitir de alguna manera que no soy feliz (me gusta este sitio, de modo que en vez de irme y ya está, preferiría encontrar la manera de quedarme).

  • Segundo está la empresa de mi padre. No me queda claro qué es lo que él quiere; pero después de hablar y, sobre todo, después de los largos periodos sin avances, creo que por ahí no va mi camino. No nos terminamos de meter en el asunto, y yo no lo voy a forzar.

    Pero me da seguridad saber que tengo un salvavidas si las cosas se ponen feas. Además si al final sale algo para facturar por mis servicios creo que ya tengo un cliente seguro.

  • ¿Y si sale ese algo? Bueno, ese es mi “adiós a la empresa”, el que me movía hace unos meses. Puedo partir mi tiempo en cachitos, venderlos al peso, y buscar algún cliente más aparte de los que ya tengo en el punto de mira.

    Pero estoy un poco acobardado. Me hace falta decidirme; quizá cuando tenga otro “desengaño” o momento de flojera.

    Creo que lo puedo dejar aparcado por ahora. Pero no digo que no a nada (quizá ese sea un problema).

  • Una Dirección de Ventas a nivel nacional. Eso lo intente el pasado mes. Durante los últimos meses había respondido a algunas ofertas de trabajo. Sin mucho interés.

    El caso es que fui a esta entrevista (la primera en tres años) como el que va al bar de enfrente a hablar con un colega. Y a la salida me di cuenta de dos cosas: primera, que el puesto me llamaba mucho (oportunidad de entrar en algo nuevo y atractivo); segunda, y más penosa, que no lo había hecho muy bien.

    De modo que cuando me han dicho que no he pasado el corte me ha molestado. Pero sobre todo me ha despertado. Hay cosas que o se hacen BIEN o no sirven para nada. La próxima oportunidad me pillará al 100% (si sigo sin conseguirlo no me quedaré con cara de tonto).

    La verdad es que poder optar a este tipo de puesto ha ayudado a “retrasar” lo de montármelo "por libre". Me he dado cuenta de que ambas opciones me gustan (de nuevo, ¿no me estaré perjudicando por no TENERLO COMPLETAMENTE CLARO?).

  • En formación he echado varios anzuelos. Algunos quedan pendientes, otros los hablaré en breve. Poco que contar. Se trata de algo que espero poder seguir haciendo tanto donde estoy, como donde vaya, como "por libre".

  • Quedan cosas por ahí. Por ejemplo la empresa de un conocido que es competencia del sitio donde trabajo ahora (perdón, no son competencia directa –o no tienen por qué serlo- lo que pasa es que la actividad es la misma). Con este amigo quedé en hablar en enero. Le llamaré dentro de unos días y nos veremos.

    La verdad es que veo complicada esta opción. Perdería en comodidad y no quedaría muy bien en mi empresa actual (y quiero hacerlo). De modo que me tendría que hacer una oferta suculenta ($) y atractiva (en cuanto a objetivos, retos) para que ocurriera.

  • Incluso hay otra opción que se podría concretar en estos meses. Hable con un amigo en diciembre y entre unas cosas y otras le dije que estaba mirando opciones laborales. Al cabo de una semana me llamó y me contó que estaba creando una División completa para desarrollar nuevos productos en una consultora que me vendía como “excelente” . Nada concreto, pero quedamos que hablaríamos en cuanto hubiera algo sólido.


Lo que siento es que yo quería contar mi “adiós a la empresa” y creo que esto se ha convertido en un culebrón por fascículos. Pero peor es lo mío ¡que lo padezco día a día!.

Por cierto, también hay que contar en esta compleja ecuación que mi mujer acaba de aceptar una oferta y se cambia de trabajo, con una subida en torno al 40% y para llevar un proyecto ilusionante y motivante para ella. Esto es una alegría por sí. Pero además representa un apoyo para mí en todo lo que os cuento, por lo que tiene de seguridad añadida a la hora de tomar una decisión.

2 Comments:

Blogger David Monreal said...

Espero que no parezca que barro para casa, pero: www.infojobs.net.

Es muy saludable conocer qué es lo que hay fuera.

A mi me ha servido, en momentos de bajón, para darme cuenta que nada me interesa tanto como el proyecto en el que estoy.

Quizás a ti te sirve para hacerte una idea de qué es exactamente lo que estás buscando.

Es útil.

Y si te puedo ser de alguna ayuda, ya sabes.

enero 12, 2006 5:29 p. m.  
Blogger por.libre said...

Gracias por el consejo y por los ánimos, David.

Soy cliente de infojobs desde hace varios años (¿o se dice usuario?). Y contesto ofertas a menudo, para mi y para mi mujer (antes). Pero por ahora no me ha servido para conseguir ningún empleo (ni a mi mujer).

enero 13, 2006 8:57 a. m.  

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