martes, enero 10, 2006

comunicación

El Sr. Martínez ha vuelto a escribir uno de sus magníficos posts, esta vez sobre comunicación y otras cosas. Yo me quedo con la parte en la que se refiere, específicamente, a 3 aspectos que la empresa puede aprender de la política en cuanto a comunicación:


“Así que aprendamos de cómo comunican los políticos. Se me ocurren tres características clave a tener en cuenta:

  • Los políticos condicionan sus acciones a la comunicación.
  • Todos los políticos saben que influyen en la comunicación de su formación.
  • Los políticos son conscientes de que en comunicación lo que se ve es sólo la punta del iceberg.”


Creo que estos tres aspectos merecen un análisis detenido.

  • Los políticos condicionan sus acciones a la comunicación. ¡Pues nunca lo había pensado! Siempre he estado en la parte operativa del trabajo, fuera comercial o de producción. O incluso como staff (en la actualidad) a través de las implantaciones.
    Incluso mi labor docente se ha centrado siempre en la “operativa”, la identificación de procesos, la sistematización de procedimientos, la definición organizativa, etc.
    Es cierto que al planificar los proyectos se incluye una parte de comunicación interna (gestión del cambio) y externa (promoción –otros dirán autobombo), pero se trata de etapas con poca entidad, aspectos que, realmente, no se integran en los objetivos del proyecto.
    Del mismo modo que cuando imparto una clase sobre procesos puede aparecer la “comunicación”. Pero se trata, simplemente, de otro proceso, de otra cajita dentro del dibujo.
    No digo que a partir de ahora tengamos que gestionar nuestras organizaciones y nuestras actividades en función del “qué dirán”, en función del “qué pensarán”. Me molesta pensar que los políticos se guían por los (cambiantes) sondeos, ¿dónde quedan los principios?. Pero lo que sí sería fatal es que lo hicieran los gestores.
    Sin embargo sí digo que puede que a partir de ahora, al plantear objetivos deba tenerse en cuenta la comunicación (del proyecto, de los avances, de los resultados, de los contratiempos, etc.). Creo que, como tantas otras herramientas, la “comunicación” debe correr paralela al resto de procesos, debe planificarse de manera estratégica (y no pienso abundar en la importancia de esto en un mercado globalizado en el que la diferennciación puede significar la supervivencia).
    Desde hace tiempo sigo los avances de eso que se llama Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Se trata de un tema que me interesa (aunque no soy experto) tanto por su significado como por su difícil desenvolvimiento actual (hay tantos caminos que seguir, que de hecho se siguen, todos interesantes... pero al final no podrán sobrevivir todos).
    El caso es que desde hace años he venido observando cómo las grandes empresas han integrado en sus organizaciones la RSC. Unos dentro del Área de Calidad (lógico, se puede desarrollar a través de sistemas de gestión y autoevaluación similares a la ISO 9001 y al EFQM), otros dentro del Área de Medioambiente (lógico, es uno los aspectos del RSC y tienen elementos comunes), otros dentro del Área de Comunicación (lógico, se trata de actividades que deben ser comunicadas dentro y fuera de la casa, si no con fines comerciales sí de transparencia)... Y más ejemplos. Resultaba interesante ver su ubicación en los organigramas de las empresas y también en los catálogos de productos de las consultoras. Y todavía sigue sin estar definido.
    Yo apuesto por un Área de Comunicación (llámala Reputación Corporativa o como quieras, pero dependiente de la Dirección y con el objetivo de gestionar la comunicación interna y externa). La comunicación se ha convertido en un asunto estratégico de las organizaciones (si queréis es “otro producto” de sus procesos) y debe gestionarse al más alto nivel, conjuntamente con el resto de procesos y orientado al largo plazo.
  • Todos los políticos saben que influyen en la comunicación de su formación.
    Que todos representamos a la organización, que esto es especialmente cierto en los servicios, que hoy día se habla de la “pirámide invertida”... todo eso ya lo sabía y no es novedoso.
    Sí me ha hecho pensar eso que, entre líneas, sugiere Sr. Martínez: todos, pero fundamentalmente la Dirección, deben ser portavoces, embajadores de la organización. Lo que implica capacidad (habrá que formarles), interés (habrá que motivarles –aquí me permito un “obligarles”) y organización (habrá que asegurar que todos decimos lo mismo; como en cualquier otro proceso debe haber una alineación de objetivos, pero es que en este en concreto va a ser evidente si no lo hay).
  • Los políticos son conscientes de que en comunicación lo que se ve es sólo la punta del iceberg.
    Y de nuevo una propuesta que me ha parecido novedosa. Lo que creo entender que significa es que la comunicación es un proceso de trabajo continuo, orientado al largo plazo y con una característica endemoniada: el ciclo de mejora es siempre largo (para formar una opinión positiva se requiere un trabajo constante durante largo tiempo), pero, y esto es de mi cosecha, el ciclo de “empeoramiento” es radicalmente corto (un solo fallo puede tirar al traste todo el trabajo anterior.
    Cada vez que veo en televisión y en los periódicos el aviso del agorero de turno acerca del mercado inmobiliario me afecta poco: algunos datos objetivos, la predicción de turno y... miro por la ventana y veo que todo sigue “viento en popa”, de modo que no tengo que preocuparme. Sin embargo, tras cientos de mensajes, en diversos medios y a lo largo del tiempo, comienzo a sentir un cosquilleo detrás de la nuca. En mi interior tengo un resquemor.
    Creo que eso es lo que quiere decir el Sr. Martínez respecto a este tercer punto. Construye tu mensaje de modo perseverante, con pequeñas aportaciones (¿ladrillo a ladrillo?) de modo que finalmente quede una idea perfectamente cimentada y asentada en la mente de... de quien quieras, de tus clientes, de tus empleados...


No digo que las empresas deban dejar la producción de productos y servicios para dedicarse a transmitir ideas. No quiero (no me atrevería) definir el paradigma de la nueva empresa.


Sólo digo que hay una propuesta nueva, una nueva herramienta (o un nuevo modo de utilizar una herramienta antigua); que parece que el entorno reclama o favorece la implantación de esta herramienta. ¡Pues aprovechémosla!

1 Comments:

Anonymous The Lonely said...

Interesante el post, si me permitís recomendaros, me he leido hace poco el libro Marketing político de la autora Lourdes Martín Salgado que aunque no muy técnico es muy interesante de leer, sobre todo si luego quieres usar tus nuevos conocimientos adquiridos para hacer un análisis somero de los movimientos que hacen los políticos en el tablero de juego.

enero 12, 2006 5:52 a. m.  

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