martes, diciembre 13, 2005

valores

Una vez más voy a escribir sobre valores corporativos. Sé que me repito un poco, supongo que es un tema que me gusta.

YO_MISMO ha escrito un post en el que cuestiona la forma de actuar de sus jefes (o de ciertos mandos de su organización). Han despedido a un compañero por el terrible pecado de señalar lo que está mal en la organización. Y encima lo han hecho de forma cobarde, sin dar la cara.

En los comentarios al post RAFA comenta que vivió una situación en la que una compañera fue despedida tres días después de ser evaluada de forma positiva; de nuevo por medio de terceros, sin dar la cara.

YO NO TRABAJARÍA EN ESAS ORGANIZACIONES.


Los comportamientos de las personas de la organización; las relaciones entre los compañeros y entre las diferentes escalas; la forma en que se contrata o despide a las personas; cómo se afrontan las crisis o las propuestas de mejora; cómo se valora el trabajo; o los resultados... Todo esto es la cultura de la organización. Y esa cultura, que mezcla aspectos formales e informales, viene orientada por unos VALORES.

Los VALORES deben ser definidos por la alta Dirección. Los VALORES definidos por la alta Dirección deben ser transmitidos, a lo largo de la línea jerárquica, por lo mandos, para que sean conocidos por toda la organización. El comportamiento de TODAS las personas de la organización debe estar orientado por estos VALORES (alineado con los VALORES, nunca contrario).

Precisamente en virtud de este cumplimiento obligatorio, el comportamiento conforme a estos VALORES es la mejor manera que tienen la alta Dirección y lo mandos de trasmitirlos al resto de la organización.

Creo yo.


  • Una organización que mantiene a sus empleados encadenando contratos temporales; que expulsa a aquellos que disienten (entiendo que a través de una crítica constructiva); en la que los responsables no dan la cara; en la que las personas se enorgullecen públicamente de despedir a los trabajadores. Esa es la organización que ha descrito YO_MISMO.

    Quiero creer que se trata de comportamientos que cumplen con la legalidad. Y entiendo que retrata comportamientos habituales (no puntuales) ejecutados por mandos medios y personal técnico.

    Si ambos supuestos son ciertos, simplemente se trata de los VALORES de la organización aplicados a situaciones concretas (cómo gestionar una contratación o un despido, cómo gestionar la participación de las personas...). Son los valores de la alta Dirección aplicados a algunas situaciones concretas (si no fuera así, los que se han comportado de esa manera hubieran sido amonestados o echados por sus superiores).

De modo que al final se trata de una organización que tiene unos valores que son contrarios o diferentes a los nuestros (por lo menos a lo míos, y a los de YO_MISMO, y a los de RAFA...). Pero eso no significa que sea mala, que haya hecho algo malo, algo ilegal. Si fuera una persona diríamos que tiene "un caracter difícil", que tiene "sus manías".

Puedo criticar esos valores por considerarlos miopes, inadecuados, anticuados o de una ética, digamos, cuestionable. Pero simplemente son diferentes a los míos, y como no estoy seguro de que mis valores sean los "perfectos" (y los demás, por tanto, "imperfectos"), en este punto no tengo más que decir.

Puedo criticar a esa organización por engañarme (a mi no, a YO_MISMO, al compañero que han echado y posiblemente a otros). Porque imagino que la Dirección y los mandos de esa organización pone unos VALORES por escrito, pero actúa conforme a otros (menos atractivos para los trabajadores). Si eso es cierto esa organización no es honesta.

Y poco más.


Creo que también puedo criticar a YO_MISMO y al compañero despedido (y al resto de trabajadores que se quejan de cómo actúa su organización). Sé que parece insolidario, y vaya por delante que es una crítica constructiva, cariñosa diría yo. Lo digo por ayudar no por criticar.

Cuando los valores de la organización son diferentes (radicalmente diferentes) a los de la persona es imposible que la persona se sienta satisfecha, realizada. Nosotros como individuos no podemos cambiar la organización en la que trabajamos. Ni debemos (¿quiénes somos nosotros para cuestionar los valores de la alta Dirección?).

Pero sí podemos ser honestos con nosotros mismos, y con la organización, y no prolongar la relación más allá de lo estrictamente necesario. Sé que cambiar de empresa no es fácil. Pero si no lo intentas, entonces es imposible.

TELÉMACO escribía hoy sobre “La buena suerte”. Yo no he leído el libro, pero intuyo la idea que transmite y la comparto (si no es esto lo que dice el libro que alguien me saque de mi error). Lo que yo creo (a ver si se parece a lo que dice el libro) es que a través de nuestro trabajo podemos orientar los resultados que consigamos; que es fácil culpar a los factores externos de esos resultados (la buena o la mala suerte ha estado por medio); pero, dado que no podemos controlar esos factores externos, lo que tenemos que hacer es minimizar su impacto a través, de nuevo, de nuestro propio empeño.

TELÉMACO escribía su post como respuesta (más bien a propósito de) uno escrito por David Monreal. David proponía una categorización de trabajadores en función de dos parámetros: QUERER y SABER.

TELÉMACO propone incluir un tercero: PODER: “opino que “no siempre que quieres.. puedes”, pues cuando estás en una jerarquía, además te tienen que dejar, y te tienen que suministrar los medios y los recursos”.

En esta ocasión tengo que estar de acuerdo con David. Opino que el factor PODER se convierte, demasiadas veces, en una excusa. Si la organización en la que estás no te permite desarrollarte, busca algo mejor; si no estás conforme con sus valores, vete a una en la que los puedas hacer tuyos; si no te aporta los medios para alcanzar tus metas, búscalos en otro sitio.

Quejarse me parece lícito. Estar continuamente quejándose no. El que no se encuentre a gusto en un sitio tiene la responsabilidad de buscar otro en el que sí lo esté.
Quiero decir con este extenso post que las organizaciones son libres de comportarse como quieran siempre que cumplan el marco legal y ciertas bases éticas, principalmente no engañar. Del mismo modo los empleados somos libres de buscar el lugar dónde nos encontremos agusto, aunque implique un cambio de organización. Las empresas no pueden escudarse en falsos valores, nosotros (los trabajadores) no podemos limitarnos a quejarnos y no hacer nada para mejorrar.

viernes, diciembre 02, 2005

el lado oscuro

De nuevo escribo a cuento de ese post de Consultor Anónimo en el que contaba que dio la cara por unos consultores con menos experiencia y luego nos preguntábamos si se lo agradecerían.
Quizá no. Quizá esos novatos vieran el gesto como algo fuera de la norma, porque la verdad es que, yo por lo menos, al empezar a currar veía con mucha más normalidad los abusos. En esa época yo tenía ganas y empuje para comerme el mundo, y los marrones me parecían normales, necesarios y hasta motivadores.

Ya he hablado de cierto gerente que tenía a un becario como si fuera su esclavo, que era un trepa sin ética al que echaron de la casa por trabajar para la competencia (ver este post y este otro). Pues bien, este gerente al irse se llevó al becario (que ya no lo era) que se convirtió en otro consultor sin ética.

Se trata de una historia triste, desde mi punto de vista. Un chaval joven, sin experiencia y muy trabajador entra asignado a una persona. Lo que aprende es lo que le enseña esa persona.

Ha aprendido que está bien robar documentación al cliente, que hay que competir y no colaborar con los compañeros, que no se deben compartir recursos, que hay que guardarse la información, que engañar es lícito y, al final, que está bien trabajar para dos empresas en competencia al mismo tiempo. Supongo que se puede resumir en “sigue tu objetivo sin reparar en costes (daños), y recuerda que todos son tus enemigos”.

Este es un mundo pequeño. “Por tus actos te conocerán”, y aquí nos conocemos todos, de modo que determinadas conductas al final serán públicas (aunque supongo que también habrá “jefes” que consideren esos modelos de comportamiento como los más deseables)

Además espero que este mundo sea, efectivamente, pequeño para, antes o después, cruzarme con mi antiguo compañero y comprobar a dónde le ha llevado su “viaje al lado oscuro” (permitidme este p

jueves, diciembre 01, 2005

rectificación

En mi entrada de ayer me mostraba un poco cínico respecto a la ctitud de la Dirección de mi empresa. Por suerte solo era "un poco" porque fui prudente ya que no sabía lo que ocurría, solo me lo imaginaba.
Y me lo imaginaba mal. La zona de Dirección estaba desierta esta mañana, de modo que pregunté inocentemente a las secretarias de Dirección "¿ha pasado algo?".
Pues sí ha pasado, el Director General, y propietario de la empresa, ha sufrido un ataque al corazón y permanece ingresado "estable" (por cierto, me han pedido discreción, no digais nada).
La verdad es que me siento un poco raro. Es una persona a la que conozco, ¡y a toda su familia! (ya he dicho en otras ocasiones que me parecen buena gente, con sus cosas negativas, y que mi principal problema no es con ellos, es que no encuentro mi sitio aquí).
Además, más egoístamente, esto puede significar cambios importantes en la organización, que, la verdad, no alcanzo a prever.