viernes, julio 22, 2005

Visitas Comerciales

Leyendo el post “headhunters” de consultor anónimo no he podido evitar pensar en LOS CONSULTORES.

No por lo métodos, ya que no quiero meterme con los aspectos éticos de la profesión, o de los profesionales. Por lo menos por ahora.

Ha sido por aquello de las llamadas. Y es que desde que me he incorporado a mi nuevo puesto recibo de 3 a 10 llamadas semanales de consultoras de todo pelaje dispuestas a venderme lo-que-sea.

Por supuesto al hablar de consultoras, entiéndase de manera extensiva, ya que son consultoras, empresas de formación, sistemas informáticos... Resulta que ocupo una especie de puesto de Dirección de Organización (más bien subdirección) de modo que TODO cabe bajo el paraguas: sistemas informáticos, formación, RRHH, PRL, medio ambiente, calidad, incluso publicidad y marketing. Así que cuando alguien llama para vender algo en la centralita no se lo piensan mucho.

Yo por mi parte, por aquello de la educación, o quizá por un cierto sentimiento de corporativismo con mis antiguos compañeros, atiendo amablemente todas las llamadas. La mayor parte de las veces se trata de eso que se llama “puerta fría”. Suele ser un administrativo, o un junior, que intenta convencerme para concertar una visita con un comercial, un senior o, muy a menudo, el “DIRECTOR” de la empresa (soy de la opinión de que un consultor avispado y un número indeterminado de junior –o becarios- pueden hacer una buena empresa –por lo menos rentable, para el avispado se entiende... pero eso para otro post)

El caso es que yo intento por todos los medios que se conformen con enviarme una presentación por correo electrónico (las guardo todas en una carpeta a la espera de que me sean útiles, aunque todavía no me ha ocurrido).
Pero algunos no aceptan un NO por respuesta (imagino que como resultado de alguna teoría “agresiva” de marketing) Les explico que ahora no necesito el servicio y que el desplazamiento va a resultar un coste inútil... pero los hay persistentes. Y yo, que ya empiezo a pecar de cándido (y además no suelo ir muy apurado de tiempo) acepto la visita.

Y lo cierto es que me encanta, porque mi interlocutor no sabe que está hablando con uno que conoce el negocio por dentro, y dejo que hablen, que me cuelen sus mentirijillas. Intento aprender (tanto de sus errores como de sus virtudes) y, cuando se van, dejo su presentación para que de vueltas por la mesa durante unas semanas; pero al final acaba en el archivo cilíndrico. Moraleja, es mejor no ser pesado y enviar la presentación por correo, que en el Disco Duro me queda espacio, pero en la mesa me molestan las montañas de papeles.

Lo cierto es que recibo un importante número de llamadas y, en menor medida, de visitas, y veo de todo. Habitualmente se trata de pequeñas empresas que luchan en un mercado muy complicado habitualmente compitiendo por precio y creandose su cartera de clientes con este método desalentador que acabo de comentar (mi primer trabajo fue en una de estas pequeñas consultoras guerrileras donde estuve unos unos 8 meses)

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ya,
pero que pasaría si a la primera negativa nos rindiéramos?!?!

eh?

Todos solteros para siempre
jajaja

vic.

julio 22, 2005 5:57 PM  
Anonymous Ferran said...

Yum! Buen blog! Y gracias por la mención...

agosto 02, 2005 11:02 AM  

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