viernes, julio 29, 2005

Cerrado por vacaciones

Soy tan inocente que esperaba poder escribir un post de despedida antes de irme. JA!! Como es lógico hay muchos temas que cerrar.

Durante 15 días no publicaré ni leeré (no tengo internet en casa, pero ¿eso es posible?)

Felices vacaciones, que cada uno las aproveche como quiera!

miércoles, julio 27, 2005

Yo antes era consultor II

Como soy nuevo en esto me he dedicado a leer los blogs de otros en lugar de revisar los comentarios a los míos; y la verdad es que me ha animado mucho ver que hay gente que no solo lee lo que escribo, sino que además se siente con ganas de contestar/comentar.



Creo que la tarea que me he (y me habéis) encomendado, “retratar la vida desde el otro lado” es compleja, más que nada porque no sé por dónde empezar ni qué contar. El sentido común me dice que simplemente hay que ir comentando las cosas que vayan saliendo y, poco a poco, se irán dibujando los trazos de ese “retrato”.



Siguiendo las respuestas a mi post Yo antes era consultor, me asaltan algunas ideas:

  • Yo no he abandonado el oficio harto del mismo. Lo cierto es que disfrute mucho ese modo de trabajar y todavía lo echo de menos.

    Ahora siento que me voy estancando poco a poco, y que cada vez me cuesta más estar “a la última”.

    Además, aunque es difícil presentarse en casa del cliente y decirle lo que hay que hacer, cuando eres parte de la empresa se pierde esa magia del traje del experto. Ahora no soy el misterioso experto de fuera, solo soy uno que tiene un despacho y muchos ni saben lo que hago (por suerte mi jefe sí) En esta empresa (donde trabajo) lo que prima es la producción, vamos el beneficio. Y resulta que la mayoría de mis proyectos/funciones son transversales. Además si mis compañeros no me hacen caso o me hacen perder el tiempo, nadie tiene la sensación de que son 120, 150 o 200 euros por hora de coste de consultoría que se echa a la basura.

    Cuando un consultor acude a la empresa es porque alguien ya está convencido de algo (hay un jefe al que ya se le ha vendido la moto, aunque el resto de la gente mantenga sus resistencias) Sin embargo aquí soy yo quien tiene que convencer (y vencer)
  • Lo del salario es un mito. Del mismo modo que cada uno de vosotros tendréis un salario diferente, en función del puesto, de la empresa, de la valía y, sobre todo, de cómo hayais negociado, la “otra empresa” no paga mejor porque sí. Yo la verdad es que he mejorado, pero algunos de mis amigos, que siguen en la consultora, están a mi nivel (o por encima o por debajo, de todo hay)

He perdido un poco el hilo, por lo que voy a cerrar. Creo que será más interesante revisar / contestar los comentarios y hacer de esto algo más dialogado.

PD.: Creo que ya lo expliqué, pero repetiré lo que motivó mi marcha. Deje una empresa (de consultoría) para irme a otra (no de consultoría) porque mis valores entraron en conflicto con los de la organización, de modo que ya no era feliz haciendo lo que hacía (aunque suene cursi es así) . Y lo cierto es que (creo que también lo dije) empiezo a sentir algo parecido ahora, de modo que me estoy planteando alternativas (y no discrimino el tipo de organización)

viernes, julio 22, 2005

Visitas Comerciales

Leyendo el post “headhunters” de consultor anónimo no he podido evitar pensar en LOS CONSULTORES.

No por lo métodos, ya que no quiero meterme con los aspectos éticos de la profesión, o de los profesionales. Por lo menos por ahora.

Ha sido por aquello de las llamadas. Y es que desde que me he incorporado a mi nuevo puesto recibo de 3 a 10 llamadas semanales de consultoras de todo pelaje dispuestas a venderme lo-que-sea.

Por supuesto al hablar de consultoras, entiéndase de manera extensiva, ya que son consultoras, empresas de formación, sistemas informáticos... Resulta que ocupo una especie de puesto de Dirección de Organización (más bien subdirección) de modo que TODO cabe bajo el paraguas: sistemas informáticos, formación, RRHH, PRL, medio ambiente, calidad, incluso publicidad y marketing. Así que cuando alguien llama para vender algo en la centralita no se lo piensan mucho.

Yo por mi parte, por aquello de la educación, o quizá por un cierto sentimiento de corporativismo con mis antiguos compañeros, atiendo amablemente todas las llamadas. La mayor parte de las veces se trata de eso que se llama “puerta fría”. Suele ser un administrativo, o un junior, que intenta convencerme para concertar una visita con un comercial, un senior o, muy a menudo, el “DIRECTOR” de la empresa (soy de la opinión de que un consultor avispado y un número indeterminado de junior –o becarios- pueden hacer una buena empresa –por lo menos rentable, para el avispado se entiende... pero eso para otro post)

El caso es que yo intento por todos los medios que se conformen con enviarme una presentación por correo electrónico (las guardo todas en una carpeta a la espera de que me sean útiles, aunque todavía no me ha ocurrido).
Pero algunos no aceptan un NO por respuesta (imagino que como resultado de alguna teoría “agresiva” de marketing) Les explico que ahora no necesito el servicio y que el desplazamiento va a resultar un coste inútil... pero los hay persistentes. Y yo, que ya empiezo a pecar de cándido (y además no suelo ir muy apurado de tiempo) acepto la visita.

Y lo cierto es que me encanta, porque mi interlocutor no sabe que está hablando con uno que conoce el negocio por dentro, y dejo que hablen, que me cuelen sus mentirijillas. Intento aprender (tanto de sus errores como de sus virtudes) y, cuando se van, dejo su presentación para que de vueltas por la mesa durante unas semanas; pero al final acaba en el archivo cilíndrico. Moraleja, es mejor no ser pesado y enviar la presentación por correo, que en el Disco Duro me queda espacio, pero en la mesa me molestan las montañas de papeles.

Lo cierto es que recibo un importante número de llamadas y, en menor medida, de visitas, y veo de todo. Habitualmente se trata de pequeñas empresas que luchan en un mercado muy complicado habitualmente compitiendo por precio y creandose su cartera de clientes con este método desalentador que acabo de comentar (mi primer trabajo fue en una de estas pequeñas consultoras guerrileras donde estuve unos unos 8 meses)

jueves, julio 21, 2005

Yo antes era consultor

Yo no soy consultor, o eso creo.

Hace unos años trabajé en una de las grandes consultoras. La verdad es que lo recuerdo como una época fantástica. Recuerdo esa sensación de que mis clientes no trabajaban ni la mitad que yo (nosotros); recuerdo el vértigo de las visitas, regateando los problemas y dejando la sensación de que lo sabías todo; recuerdo cuando me presentaban ante mi nuevo cliente como si yo fuera un senior (que es por lo que pagaba); recuerdo el ambientillo tranquilo de la oficina, por supuesto “despotricando” de nuestros clientes...

Una época fantástica. Lo dejé cuando comenzaron a afectarme las tensiones entre los valores corporativos y las presiones de mis jefes. O más bien entre mis valores personales y los resultados que se me exigían.

El caso es que lo dejé y pasé a ser uno de esos que contratan consultores. Ahora tengo un despacho, gano más, y tengo un nivel de estrés tal que me he permitido iniciar mi blog y alimentarlo en horario laboral.

El caso es que ya llevo unos años aquí, no he podido aprovechar una oportunidad para un cambio (más bien ampliación) en mis responsabilidades, y ante la perspectiva de más de lo mismo, estoy moviendo hilos para buscar algo nuevo.

Y esa es otra de las razones por las que me he animado a escribir. Leí a consultor anónimo animar a pasando a contar su “odisea” en su blog, para que lo pudiéramos conocer día a día; y pensé que a lo mejor yo podía hacer algo parecido.

Además me gustaría poner un contrapunto a tanto blog de consultores, la mayoría de los que yo leo. Creo que mi punto de vista de exconsultor (hasta hace poco me decía a mi mismo que ahora soy un consultor interno) y de cliente, puede ser interesante.

miércoles, julio 20, 2005

Overture

Hoy he leído el post Realizarse en el trabajo en vida de un consultor y he decidido incluir un comentario.

El caso es que llevaba semanas queriendo crear mi propio blog (más o menos desde el día que descubrí lo que es esto) y hasta hoy no me había decidido porque no sabía de qué iba a hablar yo!

Ahora que me he dado cuenta de que los temas no tengo por qué buscarlos yo, simplemente puedo dejarme llevar por la corrientes de la “blogosfera”, he decidido “tirarme a la piscina”.
El caso es que no sé muy bien que temática ni que tono tendrá esta bitácora. Veremos.