viernes, febrero 03, 2006

finaliza mi "adios a la empresa" (parte III)

Esa misma noche comencé a analizarlo todo con mi coach. Y una idea comenzó a tomar relevancia: “si al final decido quedarme, ¿no será mejor no forzar la oferta económica en una noche?”. Quiero decir que si decidía quedarme, si tomaba este riesgo y no el otro, quizá lo más justo fuera dejar que me ofrecieran lo que considerasen oportuno, sin presiones.

Lo que me ofrecían me gustaba (al fin y al cabo veía ambos trabajos con ganas). ¿Qué podía ocurrir? Que dentro de un mes me ofrecieran una subida del 10% y entonces me sintiera engañado. Pero, una vez más, si eso ocurriera no tendría más que reiniciar el proceso de “adiós a la empresa” y esperar pacientemente.

De modo que, de nuevo antes de acostarme, tomé mi decisión. Les diría a primera hora que la oferta económica podía esperar, que me quedaba. Eso les demostraría implicación y confianza, y nos quitaría estrés a todos.

¿Os parece una decisión lógica, coherente, extraña, estúpida?

Lo curioso es que ninguno de los dos reaccionó. Ni alegría, ni alivio, ni... Fue como si les diera la lectura del gas.

Me han pedido una descripción de funciones para el puesto que ellos me ofrecieron (RH), para el que más o menos tengo ya asignado (MKT) y para ese otro que ambiciono (VENTAS). Además de una descripción similar de mi puesto actual. Parece ser que han pedido lo mismo a la gente que tiene cargos de responsabilidad y que con todas las piezas ellos montarán el puzzle (qué cargos habrá, qué responsabilidades tendrá cada uno y, sobre todo, quién ocupará cada cargo).

Me parece una buena idea. Yo llevo unos días intentando preparar esos documentos de la mejor manera posible. Con un enfoque parecido a las ofertas de consultoría (al fin y al cabo de esta venta depende mi futuro).

Tengo muchas ganas de que pase este mes y poder comprobar qué pasa aquí, qué cambios se producen, cómo me van a valorar y qué me van a ofrecer. Y sobre todo si me voy a arrepentir. Arrepentirse es una tontería (no aporta nada), más bien se tratará de analizar si la decisión que he tomado fue acertada o no. Ya os contaré.

Continuará.

jueves, febrero 02, 2006

finaliza mi "adios a la empresa" (parte II)

Uno de mis problemas es que tengo 2 jefes. Uno es mi jefe directo, accesible, dialogante, hasta un amigo; pero no toma decisiones. El que toma las decisiones es su hermano mayor, directo, resuelto y sensato; pero difícil de pillar.

Quería hablar con ambos, pero eso es difíc... imposible. Así que se lo planteé a mi jefe directo:

“¿Qué futuro tengo aquí? Llevo más o menos 1 año desmotivado porque no entiendo mis objetivos, no sé qué pinto...”

Para mi sorpresa mi jefe se lo esperaba. Dice que él lleva un año buscándome un sitio. Y que tras la reestructuración (que está ocurriendo justo ahora) yo debería quedar con unas funciones definidas justo debajo de los 4 hermanos. Eso me gustó, pero entonces pasé a la segunda parte.

“Tengo una oferta que me gusta, con las responsabilidades que estoy buscando y con una mejora salarial. Y tengo que responder enseguida. De modo que lo que quiero es que me digáis qué puesto me ofrecéis y con que condiciones –lógicamente quiero tener unas responsabilidades mayores, pero quiero cobrar por ello de modo acorde”.

Tampoco alteró esto a mi jefe. Me dijo que lo entendía, que hablaría con su hermano y que intentaría responderme lo antes posible.

Pues a esperar. Y la verdad es que fueron unos días difíciles, porque no me concentraba; ni quería avanzar trabajo sin saber qué sería de mi.

Me sorprendió que mi jefe no me preguntara en ese momento, ni después, cuánto dinero me ofrecieron. Pero esperé pacientemente.
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Finalmente me pude reunir con mis 2 jefes. El jefe-jefe (el mero mero como dicen en Guatemala) me explicó cuál era su idea de la organización, cómo debía evolucionar (estructurarse), y cómo/dónde me veía a mi. En la casa cuentan conmigo, me consideran de confianza y, además, consideran que estoy preparado para diferentes responsabilidades (lo que me gustó porque venía a decir que más allá de conocimientos técnicos tengo habilidades de otro tipo –organizativas supongo- que valoran más).

Y me ofreció una responsabilidad extraña que él llamó Recursos Humanos. "¿Qué? ¿ Recursos Humanos?". Parece ser que hay que organizar los Recursos Humanos de la empresa, más o menos porque cada uno hace lo que quiere, y además no se planifica (nos come el día a día). Además me ofreció gestionar la imagen corporativa y el marketing, algo que no está muy claro lo que es pero que sí había pedido yo (de alguna manera).

La verdad es que la reunión no iba como yo esperaba. Yo lo que quería era que me dijeran qué iba a hacer (concretando) y cuánto me pagarían. Y cuándo (porque imaginaba que esto no podría empezar al día siguiente). Con eso podría tomar una decisión.

Pero hasta ese momento sólo tenía una charla (y lo raro es que el “consultor bla-bla-bla” soy yo), una oferta para una responsabilidad que no entendía, ni era la que yo buscaba, y nada de nada sobre dinero. Algo iba mal.

De modo que ya que ellos no lo decían lo haría yo. “¿Sabes que tengo una oferta de trabajo?” ¡Pues no lo sabía!

Pero ¿así es como le prepara la reunión mi jefe a su hermano? Yo creo que era un dato importante para habérselo comentado. La verdad es que en ese momento fue él quien quedo un poco descolocado en la reunión.

De modo que me tocaba a mi hablar. “Quiero saber exactamente qué voy a hacer”. Y les dije qué quería. La respuesta fue que podían esbozarlo, pero que no podían comprometerse porque no tenían definida la estructura (y es lógico, porque es un proceso delicado que no tienen por qué precipitar en una noche solo por mí –no soy tan importante). “Bueno, ¿cuándo lo sabréis?”. En el plazo de un mes (menos de lo que esperaba). Y pensaban que habíamos acabado.

Una pregunta más, es que yo necesito saber cuánto me vais a pagar. Es para tomar una decisión”. De nuevo me dijeron que no podían ofrecerme una cantidad sin saber qué puesto ocuparía. Lógico también. “Pero yo necesito saberlo para tomar mi decisión”. Acordamos que me harían una oferta al día siguiente.

Y volví a casa, a hablar con mi coach con una sensación extraña. No tenía lo que había ido a buscar: datos concretos para tomar mi decisión. Además me habían desconcertado con unas responsabilidades que no esperaba (RH). Por otro lado pintaba bien el nuevo enfoque de la Dirección, me habían transmitido una gran confianza, y hasta me había gustado cómo reaccionaron a mis exigencias (complicadas).

Mi decisión os sorprenderá (y alguno pensara que soy un retrasado).

finaliza mi "adios a la empresa" (parte I)

Pues parece que mi adiós a la empresa se acerca a su final. Y creo que no voy a cumplir las expectativas, porque veo que voy a seguir siendo asalariado.

El otro día me llamó un antiguo compañero, un amigo de mis tiempos de consultor. Me adelantó una oferta de trabajo y esa misma tarde cerramos todos los detalles con una caña (por cierto ya sabía que existía esta posibilidad, no era completamente repentino, aunque la verdad es que le había asignado una baja probabilidad de salir).

Este amigo ha entrado en una consultora de tecnologías recientemente creada (creo que hace unos 4 años) pero con un tamaño considerable (en torno a los 800 empleados y a los 40 millones de euros de facturación). Esta consultora quiere ampliar su cartera de productos y ha pedido a mi amigo que desarrolle una línea relacionada con el management, los modelos de excelencia, calidad, cuadro de mando, organización, etc.

La verdad es que mi amigo está muy ilusionado con el proyecto y tiene la capacidad de transmitir (contagiar) esta ilusión. Básicamente me ha propuesto crear/organizar el “invento” junto a él. Yo entraría en este área/división/departamento/lo-que-sea en 2ª o 3ª posición. Empezaría con actividades comerciales y de producción, pero pasaría a la gestión de equipos en cuanto... hubiera equipos que gestionar.

¡Volver a producción! Durante nuestra charla me recordó lo que él mismo me dijo cuando me fui de la consultora “vas a ser un staff, ya no estarás en el “core bussiness”, lo vas a echar de menos”.

El caso es que la oferta estaba hecha. No había muchos más detalles, ni hacían falta. Bueno salvo el pequeño detalle del salario, que incrementaría el mío actual en un 50%.

Pues fijaos que me marché a casa preocupado. Porque es duro tener que elegir. Sería fácil si quisiera irme, si sintiera que aquí me tratan mal, que no se me aprecia, si estuviera quemado... Además sentía cierto “vértigo” respecto a mi nueva opción. ¿Volver a consultoría? ¿Pero justo ahora, que va a haber cambios aquí? ¿Con mi trabajo actual tengo un horario difícil, pero volver a viajar? ¿Tendré tiempo para ver a mi hija? ¿Cómo será la nueva empresa? ¿Funcionará el proyecto? ¿Funcionaré yo? ¿O me habré oxidado?

Esa noche hablé mucho con mi coach (o mentor, no estoy seguro de la diferencia) que es mi mujer. Al final lo único que quería era olvidarme y despejarme un poco.

Pero soy demasiado cabezón para eso. Y muy directo. De modo que esa misma noche tomé una decisión: si me igualaban en salario y funciones me quedaría donde estoy ahora (lo que conozco); si no me arriesgaría y cambiaría que, al fin y al cabo, si sale mal siempre hay tiempo para buscar otra cosa; y un 50% más de ingresos me hacía tilín...

De modo que decidí plantear las cosas a mis jefes y obligarles a que se mojaran.

jueves, enero 19, 2006

conciliación de la vida laboral y privada ¿con hijos?

A propósito de uno de los puntos expuestos por Sr. Martínez sobre la conciliación de la vida laboral y la vida familiar, sobre el décimo, que se refiere a la preferencia de empleados casados -o no casados- (y que más tarde, en los comentarios, nos confiesa que no es inventado), he recordado una vivencia personal.

La Directora de Consultoría y Socia Fundadora de la primera consultora en la que estuve tenía un equipo de tres Gerentes sobre el que se apoyaban todos los proyectos (por incríble que parezca –a mí no- con tres Gerentes con experiencia y un número variable de becarios –caracterizados por las ganas y por el bajo coste- se puede sacar adelante un lucrativo negocio. Pero eso es carnaza para otro post).

El caso es que sus 3 Gerentes eran una mujer casada y con hijos y dos jóvenes en torno a los treinta casados y sin hijos. Y hay estaba el quid. Mi jefa no tenía problema en explicar que “quería” (y no sé si también “influiría para”) que uno de ellos tuviera hijos pero que el otro no. ¿eh?

Ambos (de hecho los 3) trabajaban un montón. Una dedicación extraordinaria; esa mujer debía desprender algún tipo de liderazgo que yo no llegué a captar (por suerte). Pero los caracteres de estos dos gerentes eran muy diferentes:
  • El primero era un tío trabajador y muy responsable. Dos buenas características para un consultor. Para un consultor soltero o sin hijos porque, eso pensaba mi jefa, cuando tuviera hijos su sentido de la responsabilidad le obligaría a trabajar menos para poder dedicar más tiempo a la familia. NO HIJOS.

  • El segundo era también trabajador, y muy listo. Pero sobre todo era muy “pijo” (le gustaba proyectar una imagen de éxito -como a todos, pero a él más). De modo que si tuviera hijos tendría que trabajar más para mantener un alto nivel de vida para tres. Para él sería importante que su hijo/a mantuviera esa imagen de éxito (la de él, se entiende). Pero eso tiene un coste que sólo se puede pagar trabajando más. HIJOS SÍ.

Sólo pensarlo, planteárselo, ya me parece falto de ética. Y conociendo al personaje (mi jefa, también aparece reflejada en este post) no me extrañaría que hubiera hecho algo más que pensar.

viernes, enero 13, 2006

sobre infojobs

En un comentario a mi post anterior David Monreal me recomienda echar un vistazo a www.infojobs.net. Gracias por la ayuda y por los ánimos.

Lo cierto es que desde hace varios años (yo creo que desde 1.999) soy usuario de infojobs. Me encanta y me sorprende la cantidad de ofertas que continuamente se publican en el portal. Una pasada.
Sin embargo hago memoria y... nunca he conseguido ningún empleo a través de infojobs (tampoco es que haya tenido tantos trabajos); y mi mujer tampoco (ella ha tenido menos movilidad laboral que yo). Además, de todas las ofertas a las que me he apuntado en los últimos meses (10-20) creo que no he recibido respuesta de ninguna. ¿Será que apunto tan mal?

Cada vez que miro una oferta que me interesa me encuentro que ya hay 150 o 200 inscripciones. La verdad es que resulta tan fácil apuntarse (un clic y unas cuantas letras) que es lógico que cualquiera se apunte a cualquier cosa (me viene a la memoria un post de Andrés sobre cazadores y pescadores).

Aprendí algo así como que dentro de un proceso de contratación hay (al menos) dos partes, una de reclutamiento, en la que se intenta conseguir el mayor número de candidatos posible (más donde elegir, mayores posibilidades de que esté el óptimo), y otra de selección, en la que se "separa el grano de la paja” para quedarse con el/los mejor/es. Pues está claro que como reclutamiento infojobs es una maravilla para los ofertantes de empleo. Tanto, que para los demandantes, como yo, resulta sospechoso: “¿serán capaces de percibir mi valor entre tanto... candidato? ¿no se liarán? ¿se mirará alguien mi CV?”. Lo cierto es que de todas las ofertas a las que me he apuntado he recibido 0 (cero) respuestas (y estoy generalizando, quizá haya habido algún caso que no recuerdo). Nunca he pasado el corte, pero es que ni siquiera se han tomado la molestia de decírmelo.

Mi experiencia me dice que es más fiable revisar la prensa color sepia. Es más pesado (no hay filtros de búsqueda) y más costoso (hay que abrir mi correo electrónico, escribir una carta de presentación, anexar el CV...), pero creo que solamente hacerlo significa que has pasado el primer filtro. Qualquiera puede apuntarse a infojobs, tenga interés real o solo posible (el pescador), porque ¡es tan fácil! Sin embargo quien se preocupe de contestar un anuncio en EL PAIS NEGOCIOS o EL MUNDO EXPANSIÖN Y EMPLEO se lo está currando porque le interesa de verdad (el cazador).

El día 30 de diciembre me interesé por una oferta en EL MUNDO EXPANSIÖN Y EMPLEO; ¡había que utilizar el correo ordinario (postal)!; y encima escribir a un apartado de correos. Me apresuré a contestar porque pensé: “a esta oferta van a contestar cuatro gatos, de modo que a ver si la mía es la primera” ("ser el primero").

Esa gente se lo estaba poniéndo difícil a sus clientes ¡!¿?. ¿No sería esa la primera prueba de selección? Un filtro para eliminar "pescadores" y que queden solamente los "cazadores" más atentos.

No he recibido respuesta (de nuevo ¿no estaré apuntando mal?), pero mantengo lo anterior.


Otra cosa que no me gusta de infojobs, aunque esto es igual de válido para las ofertas en prensa, es que a veces las ofertas no están bien definidas; y demasiado a menudo hay un intermediario entre ofertante y demandante. Lo primero debería solucionarse, ahorraría trabajo, esfuerzos y decepciones a ambas partes. Lo segundo es cómo es; y ya está (tampoco quiero quitar el negocio a nadie).

En fin, que no es una crítica. Bueno, sí lo es, pero quiero que sea de esas constructivas. Me imagino que si en infojobs se publican “X mil” ofertas al año, pues esos “X mil” puestos son cubiertos; luego funciona (aunque mi experiencia no me ha permitido comprobarlo). Muchos de los aspectos que digo que deberían mejorar no dependen de infojobs (el canal), sino del ofertante o del demandante. Por último, sí es verdad que, como dice David, aunque no llegue a ser una fuente de empleo sí es una fuente de información; a mi no me ha servido, por ahora, para encontrar trabajo, pero sí me sirve para tomarle el pulso al mercado.


PD.: Una aclaración. En este post aparece infojobs continuamente, pero creo que lo que digo será válido para muchos otros portales de empleo (¿para todos?). No me gustaría que pareciera que tengo una especial manía a éste. De hecho es al contrario, por la razón que sea es el único que he utilizado, por eso es el único al que me refiero. Además, ser el referente es bueno, aunque sea para las críticas (“ser el primero en la mente del consumidor”).

jueves, enero 12, 2006

enero complicado

Empiezo a sentir desánimo en el trabajo. Es una sensación que ya conozco, y que es muy peligrosa. La falta de objetivos, una carga de trabajo pequeña, cierta insatisfacción con lo que hago... son factores que hacen que me cueste trabajar. Y trabajo menos.

Es contradictorio, pero cuanto menos trabajo, más me cuesta hacerlo; las tareas, por pequeñas que sean, apetecen poco, de modo que las dejo a un lado y se van retrasando. De hecho lo noto mucho cuando aparece una tarea compleja, estimulante. Entonces me pongo a currar como un loco y cuando llega la hora de marcharme veo que el tiempo ha pasado volando. Pero el resto del tiempo dedico demasiadas horas a leer blogs, escribir (cuando entro en esta espiral ni siquiera me siento con ganas de escribir), etc.

Pero una cosa es cierta. Por lo menos soy consciente; me doy cuenta de lo que ocurre y puedo intentar remediarlo. ¿Qué pasa este enero?:
  • Lo primero es que en mi empresa es posible que se mueva algo. Como os dije (creo) el presidente y fundador de la empresa murió en diciembre. Hasta ahora no se han percibido cambios, pero es previsible que los haya porque quedan cuatro herederos (propiedad) y hay cuatro criterios sobre cómo organizar la casa (dirección).

    Además tengo dos jefes que parece que cuentan conmigo, pero no sé para qué. De modo que me doy este mes de plazo para hablar con ambos. De todo, pero principalmente para saber si tienen planes para mí y para transmitir de alguna manera que no soy feliz (me gusta este sitio, de modo que en vez de irme y ya está, preferiría encontrar la manera de quedarme).

  • Segundo está la empresa de mi padre. No me queda claro qué es lo que él quiere; pero después de hablar y, sobre todo, después de los largos periodos sin avances, creo que por ahí no va mi camino. No nos terminamos de meter en el asunto, y yo no lo voy a forzar.

    Pero me da seguridad saber que tengo un salvavidas si las cosas se ponen feas. Además si al final sale algo para facturar por mis servicios creo que ya tengo un cliente seguro.

  • ¿Y si sale ese algo? Bueno, ese es mi “adiós a la empresa”, el que me movía hace unos meses. Puedo partir mi tiempo en cachitos, venderlos al peso, y buscar algún cliente más aparte de los que ya tengo en el punto de mira.

    Pero estoy un poco acobardado. Me hace falta decidirme; quizá cuando tenga otro “desengaño” o momento de flojera.

    Creo que lo puedo dejar aparcado por ahora. Pero no digo que no a nada (quizá ese sea un problema).

  • Una Dirección de Ventas a nivel nacional. Eso lo intente el pasado mes. Durante los últimos meses había respondido a algunas ofertas de trabajo. Sin mucho interés.

    El caso es que fui a esta entrevista (la primera en tres años) como el que va al bar de enfrente a hablar con un colega. Y a la salida me di cuenta de dos cosas: primera, que el puesto me llamaba mucho (oportunidad de entrar en algo nuevo y atractivo); segunda, y más penosa, que no lo había hecho muy bien.

    De modo que cuando me han dicho que no he pasado el corte me ha molestado. Pero sobre todo me ha despertado. Hay cosas que o se hacen BIEN o no sirven para nada. La próxima oportunidad me pillará al 100% (si sigo sin conseguirlo no me quedaré con cara de tonto).

    La verdad es que poder optar a este tipo de puesto ha ayudado a “retrasar” lo de montármelo "por libre". Me he dado cuenta de que ambas opciones me gustan (de nuevo, ¿no me estaré perjudicando por no TENERLO COMPLETAMENTE CLARO?).

  • En formación he echado varios anzuelos. Algunos quedan pendientes, otros los hablaré en breve. Poco que contar. Se trata de algo que espero poder seguir haciendo tanto donde estoy, como donde vaya, como "por libre".

  • Quedan cosas por ahí. Por ejemplo la empresa de un conocido que es competencia del sitio donde trabajo ahora (perdón, no son competencia directa –o no tienen por qué serlo- lo que pasa es que la actividad es la misma). Con este amigo quedé en hablar en enero. Le llamaré dentro de unos días y nos veremos.

    La verdad es que veo complicada esta opción. Perdería en comodidad y no quedaría muy bien en mi empresa actual (y quiero hacerlo). De modo que me tendría que hacer una oferta suculenta ($) y atractiva (en cuanto a objetivos, retos) para que ocurriera.

  • Incluso hay otra opción que se podría concretar en estos meses. Hable con un amigo en diciembre y entre unas cosas y otras le dije que estaba mirando opciones laborales. Al cabo de una semana me llamó y me contó que estaba creando una División completa para desarrollar nuevos productos en una consultora que me vendía como “excelente” . Nada concreto, pero quedamos que hablaríamos en cuanto hubiera algo sólido.


Lo que siento es que yo quería contar mi “adiós a la empresa” y creo que esto se ha convertido en un culebrón por fascículos. Pero peor es lo mío ¡que lo padezco día a día!.

Por cierto, también hay que contar en esta compleja ecuación que mi mujer acaba de aceptar una oferta y se cambia de trabajo, con una subida en torno al 40% y para llevar un proyecto ilusionante y motivante para ella. Esto es una alegría por sí. Pero además representa un apoyo para mí en todo lo que os cuento, por lo que tiene de seguridad añadida a la hora de tomar una decisión.

martes, enero 10, 2006

comunicación

El Sr. Martínez ha vuelto a escribir uno de sus magníficos posts, esta vez sobre comunicación y otras cosas. Yo me quedo con la parte en la que se refiere, específicamente, a 3 aspectos que la empresa puede aprender de la política en cuanto a comunicación:


“Así que aprendamos de cómo comunican los políticos. Se me ocurren tres características clave a tener en cuenta:

  • Los políticos condicionan sus acciones a la comunicación.
  • Todos los políticos saben que influyen en la comunicación de su formación.
  • Los políticos son conscientes de que en comunicación lo que se ve es sólo la punta del iceberg.”


Creo que estos tres aspectos merecen un análisis detenido.

  • Los políticos condicionan sus acciones a la comunicación. ¡Pues nunca lo había pensado! Siempre he estado en la parte operativa del trabajo, fuera comercial o de producción. O incluso como staff (en la actualidad) a través de las implantaciones.
    Incluso mi labor docente se ha centrado siempre en la “operativa”, la identificación de procesos, la sistematización de procedimientos, la definición organizativa, etc.
    Es cierto que al planificar los proyectos se incluye una parte de comunicación interna (gestión del cambio) y externa (promoción –otros dirán autobombo), pero se trata de etapas con poca entidad, aspectos que, realmente, no se integran en los objetivos del proyecto.
    Del mismo modo que cuando imparto una clase sobre procesos puede aparecer la “comunicación”. Pero se trata, simplemente, de otro proceso, de otra cajita dentro del dibujo.
    No digo que a partir de ahora tengamos que gestionar nuestras organizaciones y nuestras actividades en función del “qué dirán”, en función del “qué pensarán”. Me molesta pensar que los políticos se guían por los (cambiantes) sondeos, ¿dónde quedan los principios?. Pero lo que sí sería fatal es que lo hicieran los gestores.
    Sin embargo sí digo que puede que a partir de ahora, al plantear objetivos deba tenerse en cuenta la comunicación (del proyecto, de los avances, de los resultados, de los contratiempos, etc.). Creo que, como tantas otras herramientas, la “comunicación” debe correr paralela al resto de procesos, debe planificarse de manera estratégica (y no pienso abundar en la importancia de esto en un mercado globalizado en el que la diferennciación puede significar la supervivencia).
    Desde hace tiempo sigo los avances de eso que se llama Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Se trata de un tema que me interesa (aunque no soy experto) tanto por su significado como por su difícil desenvolvimiento actual (hay tantos caminos que seguir, que de hecho se siguen, todos interesantes... pero al final no podrán sobrevivir todos).
    El caso es que desde hace años he venido observando cómo las grandes empresas han integrado en sus organizaciones la RSC. Unos dentro del Área de Calidad (lógico, se puede desarrollar a través de sistemas de gestión y autoevaluación similares a la ISO 9001 y al EFQM), otros dentro del Área de Medioambiente (lógico, es uno los aspectos del RSC y tienen elementos comunes), otros dentro del Área de Comunicación (lógico, se trata de actividades que deben ser comunicadas dentro y fuera de la casa, si no con fines comerciales sí de transparencia)... Y más ejemplos. Resultaba interesante ver su ubicación en los organigramas de las empresas y también en los catálogos de productos de las consultoras. Y todavía sigue sin estar definido.
    Yo apuesto por un Área de Comunicación (llámala Reputación Corporativa o como quieras, pero dependiente de la Dirección y con el objetivo de gestionar la comunicación interna y externa). La comunicación se ha convertido en un asunto estratégico de las organizaciones (si queréis es “otro producto” de sus procesos) y debe gestionarse al más alto nivel, conjuntamente con el resto de procesos y orientado al largo plazo.
  • Todos los políticos saben que influyen en la comunicación de su formación.
    Que todos representamos a la organización, que esto es especialmente cierto en los servicios, que hoy día se habla de la “pirámide invertida”... todo eso ya lo sabía y no es novedoso.
    Sí me ha hecho pensar eso que, entre líneas, sugiere Sr. Martínez: todos, pero fundamentalmente la Dirección, deben ser portavoces, embajadores de la organización. Lo que implica capacidad (habrá que formarles), interés (habrá que motivarles –aquí me permito un “obligarles”) y organización (habrá que asegurar que todos decimos lo mismo; como en cualquier otro proceso debe haber una alineación de objetivos, pero es que en este en concreto va a ser evidente si no lo hay).
  • Los políticos son conscientes de que en comunicación lo que se ve es sólo la punta del iceberg.
    Y de nuevo una propuesta que me ha parecido novedosa. Lo que creo entender que significa es que la comunicación es un proceso de trabajo continuo, orientado al largo plazo y con una característica endemoniada: el ciclo de mejora es siempre largo (para formar una opinión positiva se requiere un trabajo constante durante largo tiempo), pero, y esto es de mi cosecha, el ciclo de “empeoramiento” es radicalmente corto (un solo fallo puede tirar al traste todo el trabajo anterior.
    Cada vez que veo en televisión y en los periódicos el aviso del agorero de turno acerca del mercado inmobiliario me afecta poco: algunos datos objetivos, la predicción de turno y... miro por la ventana y veo que todo sigue “viento en popa”, de modo que no tengo que preocuparme. Sin embargo, tras cientos de mensajes, en diversos medios y a lo largo del tiempo, comienzo a sentir un cosquilleo detrás de la nuca. En mi interior tengo un resquemor.
    Creo que eso es lo que quiere decir el Sr. Martínez respecto a este tercer punto. Construye tu mensaje de modo perseverante, con pequeñas aportaciones (¿ladrillo a ladrillo?) de modo que finalmente quede una idea perfectamente cimentada y asentada en la mente de... de quien quieras, de tus clientes, de tus empleados...


No digo que las empresas deban dejar la producción de productos y servicios para dedicarse a transmitir ideas. No quiero (no me atrevería) definir el paradigma de la nueva empresa.


Sólo digo que hay una propuesta nueva, una nueva herramienta (o un nuevo modo de utilizar una herramienta antigua); que parece que el entorno reclama o favorece la implantación de esta herramienta. ¡Pues aprovechémosla!

martes, diciembre 13, 2005

valores

Una vez más voy a escribir sobre valores corporativos. Sé que me repito un poco, supongo que es un tema que me gusta.

YO_MISMO ha escrito un post en el que cuestiona la forma de actuar de sus jefes (o de ciertos mandos de su organización). Han despedido a un compañero por el terrible pecado de señalar lo que está mal en la organización. Y encima lo han hecho de forma cobarde, sin dar la cara.

En los comentarios al post RAFA comenta que vivió una situación en la que una compañera fue despedida tres días después de ser evaluada de forma positiva; de nuevo por medio de terceros, sin dar la cara.

YO NO TRABAJARÍA EN ESAS ORGANIZACIONES.


Los comportamientos de las personas de la organización; las relaciones entre los compañeros y entre las diferentes escalas; la forma en que se contrata o despide a las personas; cómo se afrontan las crisis o las propuestas de mejora; cómo se valora el trabajo; o los resultados... Todo esto es la cultura de la organización. Y esa cultura, que mezcla aspectos formales e informales, viene orientada por unos VALORES.

Los VALORES deben ser definidos por la alta Dirección. Los VALORES definidos por la alta Dirección deben ser transmitidos, a lo largo de la línea jerárquica, por lo mandos, para que sean conocidos por toda la organización. El comportamiento de TODAS las personas de la organización debe estar orientado por estos VALORES (alineado con los VALORES, nunca contrario).

Precisamente en virtud de este cumplimiento obligatorio, el comportamiento conforme a estos VALORES es la mejor manera que tienen la alta Dirección y lo mandos de trasmitirlos al resto de la organización.

Creo yo.


  • Una organización que mantiene a sus empleados encadenando contratos temporales; que expulsa a aquellos que disienten (entiendo que a través de una crítica constructiva); en la que los responsables no dan la cara; en la que las personas se enorgullecen públicamente de despedir a los trabajadores. Esa es la organización que ha descrito YO_MISMO.

    Quiero creer que se trata de comportamientos que cumplen con la legalidad. Y entiendo que retrata comportamientos habituales (no puntuales) ejecutados por mandos medios y personal técnico.

    Si ambos supuestos son ciertos, simplemente se trata de los VALORES de la organización aplicados a situaciones concretas (cómo gestionar una contratación o un despido, cómo gestionar la participación de las personas...). Son los valores de la alta Dirección aplicados a algunas situaciones concretas (si no fuera así, los que se han comportado de esa manera hubieran sido amonestados o echados por sus superiores).

De modo que al final se trata de una organización que tiene unos valores que son contrarios o diferentes a los nuestros (por lo menos a lo míos, y a los de YO_MISMO, y a los de RAFA...). Pero eso no significa que sea mala, que haya hecho algo malo, algo ilegal. Si fuera una persona diríamos que tiene "un caracter difícil", que tiene "sus manías".

Puedo criticar esos valores por considerarlos miopes, inadecuados, anticuados o de una ética, digamos, cuestionable. Pero simplemente son diferentes a los míos, y como no estoy seguro de que mis valores sean los "perfectos" (y los demás, por tanto, "imperfectos"), en este punto no tengo más que decir.

Puedo criticar a esa organización por engañarme (a mi no, a YO_MISMO, al compañero que han echado y posiblemente a otros). Porque imagino que la Dirección y los mandos de esa organización pone unos VALORES por escrito, pero actúa conforme a otros (menos atractivos para los trabajadores). Si eso es cierto esa organización no es honesta.

Y poco más.


Creo que también puedo criticar a YO_MISMO y al compañero despedido (y al resto de trabajadores que se quejan de cómo actúa su organización). Sé que parece insolidario, y vaya por delante que es una crítica constructiva, cariñosa diría yo. Lo digo por ayudar no por criticar.

Cuando los valores de la organización son diferentes (radicalmente diferentes) a los de la persona es imposible que la persona se sienta satisfecha, realizada. Nosotros como individuos no podemos cambiar la organización en la que trabajamos. Ni debemos (¿quiénes somos nosotros para cuestionar los valores de la alta Dirección?).

Pero sí podemos ser honestos con nosotros mismos, y con la organización, y no prolongar la relación más allá de lo estrictamente necesario. Sé que cambiar de empresa no es fácil. Pero si no lo intentas, entonces es imposible.

TELÉMACO escribía hoy sobre “La buena suerte”. Yo no he leído el libro, pero intuyo la idea que transmite y la comparto (si no es esto lo que dice el libro que alguien me saque de mi error). Lo que yo creo (a ver si se parece a lo que dice el libro) es que a través de nuestro trabajo podemos orientar los resultados que consigamos; que es fácil culpar a los factores externos de esos resultados (la buena o la mala suerte ha estado por medio); pero, dado que no podemos controlar esos factores externos, lo que tenemos que hacer es minimizar su impacto a través, de nuevo, de nuestro propio empeño.

TELÉMACO escribía su post como respuesta (más bien a propósito de) uno escrito por David Monreal. David proponía una categorización de trabajadores en función de dos parámetros: QUERER y SABER.

TELÉMACO propone incluir un tercero: PODER: “opino que “no siempre que quieres.. puedes”, pues cuando estás en una jerarquía, además te tienen que dejar, y te tienen que suministrar los medios y los recursos”.

En esta ocasión tengo que estar de acuerdo con David. Opino que el factor PODER se convierte, demasiadas veces, en una excusa. Si la organización en la que estás no te permite desarrollarte, busca algo mejor; si no estás conforme con sus valores, vete a una en la que los puedas hacer tuyos; si no te aporta los medios para alcanzar tus metas, búscalos en otro sitio.

Quejarse me parece lícito. Estar continuamente quejándose no. El que no se encuentre a gusto en un sitio tiene la responsabilidad de buscar otro en el que sí lo esté.
Quiero decir con este extenso post que las organizaciones son libres de comportarse como quieran siempre que cumplan el marco legal y ciertas bases éticas, principalmente no engañar. Del mismo modo los empleados somos libres de buscar el lugar dónde nos encontremos agusto, aunque implique un cambio de organización. Las empresas no pueden escudarse en falsos valores, nosotros (los trabajadores) no podemos limitarnos a quejarnos y no hacer nada para mejorrar.

viernes, diciembre 02, 2005

el lado oscuro

De nuevo escribo a cuento de ese post de Consultor Anónimo en el que contaba que dio la cara por unos consultores con menos experiencia y luego nos preguntábamos si se lo agradecerían.
Quizá no. Quizá esos novatos vieran el gesto como algo fuera de la norma, porque la verdad es que, yo por lo menos, al empezar a currar veía con mucha más normalidad los abusos. En esa época yo tenía ganas y empuje para comerme el mundo, y los marrones me parecían normales, necesarios y hasta motivadores.

Ya he hablado de cierto gerente que tenía a un becario como si fuera su esclavo, que era un trepa sin ética al que echaron de la casa por trabajar para la competencia (ver este post y este otro). Pues bien, este gerente al irse se llevó al becario (que ya no lo era) que se convirtió en otro consultor sin ética.

Se trata de una historia triste, desde mi punto de vista. Un chaval joven, sin experiencia y muy trabajador entra asignado a una persona. Lo que aprende es lo que le enseña esa persona.

Ha aprendido que está bien robar documentación al cliente, que hay que competir y no colaborar con los compañeros, que no se deben compartir recursos, que hay que guardarse la información, que engañar es lícito y, al final, que está bien trabajar para dos empresas en competencia al mismo tiempo. Supongo que se puede resumir en “sigue tu objetivo sin reparar en costes (daños), y recuerda que todos son tus enemigos”.

Este es un mundo pequeño. “Por tus actos te conocerán”, y aquí nos conocemos todos, de modo que determinadas conductas al final serán públicas (aunque supongo que también habrá “jefes” que consideren esos modelos de comportamiento como los más deseables)

Además espero que este mundo sea, efectivamente, pequeño para, antes o después, cruzarme con mi antiguo compañero y comprobar a dónde le ha llevado su “viaje al lado oscuro” (permitidme este p

jueves, diciembre 01, 2005

rectificación

En mi entrada de ayer me mostraba un poco cínico respecto a la ctitud de la Dirección de mi empresa. Por suerte solo era "un poco" porque fui prudente ya que no sabía lo que ocurría, solo me lo imaginaba.
Y me lo imaginaba mal. La zona de Dirección estaba desierta esta mañana, de modo que pregunté inocentemente a las secretarias de Dirección "¿ha pasado algo?".
Pues sí ha pasado, el Director General, y propietario de la empresa, ha sufrido un ataque al corazón y permanece ingresado "estable" (por cierto, me han pedido discreción, no digais nada).
La verdad es que me siento un poco raro. Es una persona a la que conozco, ¡y a toda su familia! (ya he dicho en otras ocasiones que me parecen buena gente, con sus cosas negativas, y que mi principal problema no es con ellos, es que no encuentro mi sitio aquí).
Además, más egoístamente, esto puede significar cambios importantes en la organización, que, la verdad, no alcanzo a prever.

miércoles, noviembre 30, 2005

ánimos

Hace unos días escribía con cierto optimismo porque mi jefe me había hecho un par de “caricias” (me dijo que convocara una reunión para lanzar mi nuevo proyecto, aunque esa parte no la puse en el post, para no aburrir, y me centré en lo del curso -que ya he comenzado)

La verdad es que yo lo necesitaba. Quiero decir que necesitaba su apoyo para lanzar el proyecto, no los ánimos. Aunque vinieron bien.

De modo que convoqué a TODOS. Convoqué a los mandos medios (de mi nivel) y a 3 jefes (de “la familia” –como en El Padrino) No era por pelotear ni por hacerme la foto con ellos. Todos ellos tendrán que participar en el proyecto y debían estar en el lanzamiento, para comprobar de primera mano que es un proyecto de la Dirección.

Pues esta mañana me ha dicho su secretaria que lo cancele, que "la reunión se celebrará, ya encontraremos la fecha". Sin más explicación. Y la reunión era mañana.

Considero que la reunión ha cumplido su función aunque no se haya celebrado. Ahora todos sabemos cuál es la importancia que la Dirección da al proyecto.

Si parezco muy desanimado, no lo estoy tanto. Uno se acostumbra. Simplemente, como ya he dicho, tengo que preguntarle a mi jefe qué pinto yo aquí.

lunes, noviembre 28, 2005

el teclado QWERTY

Esto está copiado textualmente del libro "Armas, gérmenes y acero" de Jared Diamond. No sé si es verdad, supongo que sí. Pero desde luego resulta curioso, sobre todo para los que pasamos tantas horas trabajando con un ordenador.
"…teclado QWERTY, denominación que responde a las seis primeras letras a la izquierda de la fila superior. Por increíble que ahora pueda parecer, tal disposición del teclado fue diseñada en 1.873 como proeza de antiingeniería. Utiliza toda una serie de trucos perversos ideados para forzar a la persona que lo utiliza a escribir lo más lento posible, como el de dispersar las letras más comunes por todo el teclado concentrándolas en el lado izquierdo (donde las personas no zurdas han de utilizar su mano menos hábil). La razón de todos estos rasgos aparentemente contraproducentes es que las máquinas de escribir de 1.873 se atascaban si varias teclas adyacentes se pulsaban en sucesión rápida, por lo que los fabricantes tenían que lograr que se mecanografiara con más lentitud. Cuando las mejoras de las máquinas de escribir eliminaron el problema del atasco, unas pruebas realizadas en 1.932 con un teclado eficientemente dispuesto demostraron que éste permitiría duplicar la velocidad de mecanografiado y reducir el esfuerzo en un 95 por 100. pero los teclados QWERTY estaban ya entonces sólidamente afianzados. Los intereses creados de cientos de millones de usuarios de QWERTY, profesores, vendedores y fabricantes de máquinas de escribir y ordenadores han venido zancadilleando durante más de sesenta años cualquier paso en el sentido de mejorar la eficiencia del teclado."

crisis de ética

El gerente con mala uva del que hablaba en este post, aparte de trepa era (es) el consultor con menos ética que he conocido.

Las siguientes sospechas o certezas caen sobre él:
  • Robaba y eliminaba datos de ordenadores de los compañeros.
  • A cambio él ponía todo tipo de trabas al “intercambio de conocimiento”. Incluyendo contraseñas, la no carga de datos y cerrojos en los armarios (allí no se estilaban esas cosas)
  • Contaba la leyenda que un cliente le había pillado llevándose documentación confidencial. Pasmoso.
  • Y lo mejor. El día que le echaron, no le dejaron ni volver a su puesto. Llevaba algunos meses trabajando para una empresa de la competencia pero en nómina en la nuestra. Utilizaba nuestros recursos, y nuestro tiempo, pero los resultados eran para la competencia. Muchas ofertas suyas se las había llevado esa otra empresa de la competencia (misteriosamente conocían los puntos débiles de nuestras ofertas y lo mejoraban)
  • Cuando se hubo ido había robado información y material (incluido un portátil)

Lo que más pena me dio de este asunto es que ese becario al que tenía “puteado” (ver el este post) se marchó con él. Y usando las mismas “malas artes”. Este viaje al “lado oscuro” lo comentaré en otro post.

Aquí otros casos de falta de ética que he conocido de primera mano:

  • La anterior consultora en que estuve (una pequeña) pertenecía a dos personas que andaban enfrentadas. De modo que una de ellas comenzó a usar los recursos de la consultora (por lo menos 4 consultores) en proyectos para la siguiente empresa que montó. Básicamente lo mismo que contaba arriba.
    Lo increible es que ésta persona había hecho exactamente lo mismo en su proyecto anterior. De modo que en su cuenta hay tres consultoras, y siempre usa los recursos de una para montar la siguiente. Pero engañando a los socios de turno.
    Esta persona afrontó juicios en ambos casos aunque no sé el resultado. Lo que sí sé es que mantiene su negocio y le va fenomenal.

  • Otro caso es el de un gerente, perdón, EL GERENTE, que después de unos años haciéndose todas las fotos se marchó a la competencia (creo que con unos resultados finales bastanmte mediocres, aunque fallar no significa falta de ética). Pero es que han pasado 3 años y en la casa siguen intentando tapar los agujeros que dejó en los sistemas de gestión, en forma de registro de proyectos inexistentes y asignación de producción a los mismos.

  • Un último caso, el de una delegación en la que sólo había dos empleados (matrimonio). Les echaron porque tenían montada su propia consultora, de modo que los clientes recibían siempre dos ofertas; eelos decidían cual de las dos ganaría...

Tremenda la crisis de ética en este mundo de la consultoría.

viernes, noviembre 25, 2005

horarios

Contaba Consultor Anónimo que los consultores de menor nivel tenían que pedir permiso para irse a casa ¡a las 9:00 de la noche!

Una vez me encontré en esa situación. Estábamos en el cliente, en uno de esos proyectos importantes (estratégicos los llamaban en esa consultora) Pero mal gestionado, de modo que cuando hubo quejas del cliente la solución fue meternos a otros tres consultores "a empujones" (ya conocéis la situación, se trataba hacer el trabajo necesario –quizá unas tres horas al día- y aporrear el ordenador el resto del tiempo, para que tuvieramos presencia)

El caso es que el gerente del proyecto se reunía con la Dirección siempre a última hora de la tarde, y le gustaba que nos quedáramos allí, esperando sin nada que hacer, “por si acaso”.

Supongo que yo ya estaba quemado en esa época, porque el primer día que viví la situación recogí mis cosas y me fui a casa, a mi hora. No sabéis la lástima que me dio dejar allí a dos compañeros esperando, a veces hasta pasadas las 12. Uno era un becario con 2 o 3 meses en la empresa. El otro era un consultor con experiencia, pero muy “maltratado” en la casa (vamos, puteado)

Pues el gerente, un “trepa” del que voy a escribir algunos post específicos, salió de la reunión para pedirme algún documento 15 minutos después de mi huida. Llamó a mi teléfono y me dijo algo así como “...pero cómo te vas... necesito tal cosa... bueno pues ya me apañaré...”

Nada de "me apañaré", por supuesto yo regresé para darle el dichoso papel (que calor, era una chorrada)
Supongo que los dos aprendimos algo ese día. Por mi parte seguí sin quedarme solo para alimentar su ego, pero siempre procuré que todo quedara hecho, visible y accesible. Él no volvió a llamarme para esas reuniones absurdas, y procuraba pedirme lo que necesitara de antemano.

miércoles, noviembre 23, 2005

consejo

Voy a hacer algunas reflexiones en voz alta para que vosotros, que teneis más conocimientos y/o sentido común que yo, aportéis opiniones. Son asuntos relacionados con mi "adios a la empresa"; hay tantas pequeñas decisiones que tomar que, francamente, creo que me vendrán bien algunos puntos de vista diferentes.

Creo que, finalmente, voy a dejar de ser un asalariado para ser mi propio jefe. Lo que no sé es si me merece la pena ser un autónomo o una SLNM. ¿Sabe alguien algo sobre esto?

Si las cosas siguieran como hasta ahora (full-time en mi empresa actual y formación en tres escuelas de negocios) me serviría para pagar menos a Hacienda, porque resulta que si tienes más de un pagador te crujen, aunque del segundo te lleves 4 duros.

Y a mi jefe ¿le debe molestar que quiera cambiar la formalización de mi relación con la empresa?

Lógicamente habría que definir el cuánto. Yo quiero mantener mis ingresos actuales. En ese caso ¿a mi jefe le voy a salir más o menos caro por ser un proveedor en lugar de un empleado? Me gustaría saber cómo calcular la cantidad que nos beneficie a ambos, si es que eso es posible.

Además, ¿puede haber otras consideraciones que influyan en su decisión de dejarme ser proveedor? (por ejemplo un sentimiento de desvinculación, o de traición, o de pérdida de control)

A todo esto mi idea es reducir mi jornada en mi empresa actual (y lógicamente mi salario) para tener más tiempo para hacer otras cosas. Eso ¿debería importarle a mi jefe?

Por ahora estoy moviéndome mucho en oportunidades de formación. Se paga más caro y quita poco tiempo (por poner un ejemplo, a lo mejor solamente tendría que dejar de currar aquí 3 semanas, y me embolsaría unos 15.000 euros) Creo que por ahora debería ser compatible con las expectativas de mi jefe.

Siguiente paso. Buscar otros proyectos. Por ejemplo un part-time en la empresa de mi padre como adjunto a la gerencia. Esto ya es más peliagudo para mi jefe, porque es mucho más tiempo fuera, y hay que definir cuánto tiempo y qué horario para que nos vaya bien a las tres partes. Pero no creo que haya incompatibilidades con mi empresa actual y además tengo un vínculo con esa nueva empresa que nadie puede negar ni dejar de ver como lógico (como decían en El Padrino, "la familia"). Entonces ¿cómo vería esto mi jefe?

Hay más oportunidades. He contactado con un exalumno que dirigía una empresa de la competencia para saber si se metían en mis temas. Esa es una buena oportunidad porque se trata de una empresa en la que hay que desarrollar el proyecto desde cero y estoy muy bien posicionado para conseguirlo. La verdad es que estaría bien dedicarle una o dos jornadas por semana. Pero claro, aquí ya veo muy, muy difícil que mi jefe lo acepte. Al fin y al cabo es una empresa de la competencia. ¿Puedo, éticamente, trabajar para ambas? En principio, si no miento a ninguna de las dos, creo que sí puedo asesorarlas a ambas; pero tengo la impresión de que mi visión está sesgada. Y aunque fuera éticamente correcto ¿querrán mis jefes? ¿no me echaran solo por proponerlo?

Pues en estas estoy. Hasta enero tranquilo, porque tengo varios temas parados hasta entonces: un par de cursos, la conversación con este gerente de la competencia. Además en enero acaba mi contrato de tres años en esta empresa y me llevo la indemnización, de modo que hasta entonces callado. Y lo de mi padre; creo que las cosas siempre son más difíciles con la familia. Ya hemos acordado que habrá una serie de jornadas de trabajo para ir viendo el qué, cómo, cuánto... cómo sería la transición. Pero no veo que se materialicen. Espero un nuevo empujón en enero.

Ah!, una cosa más. Tengo que hablar con mis jefes de aquí para saber qué planes de futuro tienen para mi (parece que hay algo según conté en este post, pero ¿qué?) También esperará a enero.

Mantendré actualizado mi “adiós a la empresa”. Pero una cosa: aparte de terapia o para ordenar ideas, este post lo escribo para recibir propuestas, opiniones, consejos... seguro que tenéis experiencias y conocimientos sobre muchas de las cuestiones que acabo de plantear. Pues por favor pasádmelos.

martes, noviembre 22, 2005

documentación

Hace dos años impartí un módulo de Dirección de Operaciones para la primera edición de un EMBA. Diseño siempre los cursos con gran número de actividades y de casos prácticos, intentando basarme en mi propia experiencia. De modo que muestro casos reales de mis proyectos, aunque convenientemente capados para que las organizaciones sean irreconocibles.

Uno de mis alumnos resultó ser de una empresa de la competencia; y entre los casos estaba el de mi empresa actual (al fin y al cabo lo mejor que he hecho hasta ahora, creo) Le encantó lo que les mostré y trabamos cierta amistad (conversábamos en los intermedios y cambiamos tarjetas)

Me dijo que estaba muy interesado en la documentación que había mostrado, que conocía mi empresa y nos consideraba un referente. De modo que me pidió esa documentación, con el mayor despliegue (detalle) posible. Además me dijo que le "pusiera precio", ya que él sabía que me detrás de la documentación había un trabajo que debía ser remunerado.

A mi me parecía que se trataba del conocimiento de mi empresa, no solo mío. No me parecía bien compartirlo con la competencia (y mucho menos a cambio de un pago)
No obstante siempre procuro atender las solicitudes de mis alumnos y no dudo en entregar la documentación que me piden (si puedo) Además el tipo me caía bien y también quería mantener abiertas opciones de futuro.

Finalmente le entregué la documentación más general de mi empresa, aquella que desde mi punto de vista no comprometia nuestra posición pero que a mi alumno le serviría como orientación. Además le entregué otra documentación más concreta de proyectos pasados (por supuesto sin referencias a ninguna organización concreta)

Siempre que algún conocido o un alumno me pide ayuda intento responder. Me gusta compartir conocimiento (al final creo que ese es mi trabajo; y mi hobby, aquí en la blogosfera) Además como ya decía este mundo es pequeño, y hay que tener amigos hasta en el infierno.

trepas que yo he conocido

Inspirado por el post del Sr. Martínez, en vez de tipificar modelos de trepa o comportamientos típicos, os cuento algunos casos de compañeros que, al final, todos hemos reconocido y hemos llegado a detestar, por trepas.
  • Uno que siempre iba corriendo y agitando papeles. Siempre hablaba a gritos por teléfono; quiero decir siempre que quería lucir un éxito, de modo que se aseguraba que todos lo oyéramos. Y por supuesto siempre se relacionaba que el más alto jerarca de la sala (incluidas salidas de copas y partidos de padel)
  • Otra que siempre está quejándose de todo lo que trabaja. La verdad es que la mayoría de la gente que conozco aprovecha los saludos para contar lo mucho que trabaja. Pero en este caso, la chica hace lo que quiere, literalmente, y sin embargo es mucho más expresiva que el resto para contarte sus penas. Vamos que la primera vez dices “pobrecita”; pero como es lo mismo exactamente cada vez que hablas con ella... Añadamos que la creencia popular era que tenía “relaciones” con el jefe del jefe, y que por eso tenía beneficios (salario, puesto, selección de proyectos, libertad completa de horario hasta el punto de trabajar en casa –se supone)
  • Otro compañero no hacía nada. Literalmente. Se busco un outsourcing en el que todo el trabajo lo hacían los junior. Él facturaba, comía con el cliente y leía el Marac.com en la oficina. Si eres muy amiguete de tu jefe es posible hacerlo.
  • Y varias veces he visto consultores que deciden que no hacen un trabajo (un marrón, se entiende) y traman en la sombra para que otro lo haga.

Algunos recuerdos que me han venido.

lunes, noviembre 21, 2005

de nuevo en positivo II

El último post era algo positivo de mi empresa. Ahora algo de mi jefe.

Mi jefe (y esta vez no se trata de mi jefe directo, sino de uno que está por encima y que es el que “corta el bacalao” aquí) ha entrado hace un par de días en mi despacho y me ha dicho que si quiero me puedo apuntar a determinado curso.

La verdad es que me ha sorprendido. Ha salido de él proponerme para un curso que no tiene relación directa con mis responsabilidades (va más orientado al “core business” de la empresa), que es bastante caro (tampoco es un master, pero aquí miran mucho eso de las “perras”) y que solamente va a recibir otra persona de la casa (alguien de la máxima confianza –y al decir “máxima” no me refiero a que es mucha, me refiero a que es el número 1)

Esta muestra de confianza me sube el ego. Pero ¿por qué yo? En un momento en el que estoy pensando en pirarme porque no encuentro mi sitio aquí, mi jefe se destapa con esta presunta demostración de confianza. Y me desconcierta. Me voy a ver obligado a visitarle para preguntar cuáles son sus planes de futuro para mí (por supuesto le haré esa pregunta cuando esto del curso esté cerrado)

Mi mujer opina que en esta empresa me valoran pero que no encuentran el sitio para mi. Creo muy posible que tenga razón. Yo también tengo mi corazoncito, y estas cosas (apoyo, confianza) hacen que se me haga más difícil pensar en irme.

de nuevo en positivo I

Quiero volver a escribir las cosas buenas de mi empresa. Que el blog no me sirva únicamente para quejarme.

Aquí no se hacen contratos fijos. ¿Y eso es bueno? Pues para mi lo va a ser, por lo menos el mes que viene.

Cada tres años se extingue nuestro contrato (temporal) y nos contratan de nuevo. La empresa elimina cargas futuras (indemnizaciones cuantiosas) y nosotros asentamos cada tres años esas indemnizaciones. Porque al extinguirse el contrato recibimos ese dinero de la indemnización (he preguntado y me han dicho que calcule un 2,5% de mi bruto de los tres años: ¡otra extra!)

Alguien que tenga un contrato indefinido va acumulando ese dinero, y llegado el momento de la separación lo cobra en caso de despido; pero no si se va por decisión propia.

De modo que si yo espero para irme a los tres años y un mes, ya he cobrado la indemnización por los tres años. Y con un contrato indefinido no cobro nada. Creo que está bien.